Y en la inmensidad de la noche
ya no escucho nada, no porque no hayan voces sino porque no las quiero oír
el frío juega su última carta invadiendo mi habitación,
todo parece más oscuro y lejano
todo es lo que alguna vez busqué pero que hoy ignoro todo aquel contenido
Y esos ojos que alguna vez burlaron mis palabras
hoy están en mi mente como si clavaran espinas
hoy las palabras valen menos
siento como destrozan mis ojos,
como los inundan de lágrimas
y ya no obedezco a nada
olvido de los demás y me centro en mi misma que tal la lucha que viví un día?
hoy ya no vale nada, mi mente se cerró y recordé como hace años ocurrió lo mismo
Y ese corazón que revolucionó las calles, hoy está dormido
hoy no lucha, aquella sombra la dominó
hizo desaparecer la sonrisa
y mientras duerma no soñará, en realidad llorará lágrimas de egoísmo
querrá correr, alejarse, pero sabe que los candados inundan
inundan hasta la muerte precoz de un amanecer nefasto
Al despertar de aquel no verá más que su destino
como la muerte la abraza, como la espera que aborde aquel carril
Y ella no se hace esperar marcha más temprano que de costumbre
Buscando seguir el juego de la muerte que lo vuelve más interesante
Y cuando el minuto llega la muerte sonríe, es tú hora
Es la hora de seguir tú camino el que se vuelve cada segundo más doloroso e inerte.