lunes, 11 de julio de 2011

Crímenes de la vida.


Y miro la lluvia,
Cada gota no sé qué es lo que refleja, hoy es confuso, mañana no lo se
No quiero dormir no quiero soñar
Quiero despertar vivir la realidad, quiero mirar sin importarme nada
Quiero reír sin darme cuenta de lo que es
Todo es tan banal,
Tan sin igual,
Mentiras circulan por la vida,
Crimen de la calle 10,
Hoy corres detrás de un desastre veloz,
Luces se apagan generando expectación,
Y en esa esquina donde creíste encontrar la salvación,
Pobre alma de aquel moribundo sediento,
Con esos tacos tocaste aquella puerta,
Y un monstruo abrió la puerta,
Y ese maquillaje que se corrió,
Esa lluvia que dejo al descubierto los estragos de la vida,
Aquella crema que no oculto los desmanes de la sociedad,
La mordida veloz de la bruja,
La velocidad de la luz que cambio,
Aquellos focos que cambiaron de nivel,
Y el sonido de los pájaros parlantes sociales,
Acústica de gravedad,
Danza de las pequeñas abejas rojas,
Muérdagos  que iluminaron mi camino,
Desarrollo que llevaste a los anhelos al vacio,
Y ese loco frenesí lleno de fresas,
Que ingente placer de pocos,
Y cada vez que suspiraste apático por la vida,
¿Acaso olvidaste que eres algo quimero?
No quise convertirme en esa persona sinuosa,
Que atiborraba tus pensamientos,
Lúgubres ideas que mitigaron este dolor,
Que me llevaron al exilio,
Confusa mente que provocas la desesperación de almas,
Denodadas personas que se esfuerzan por cambiar,
Pérdida de tiempo en constante lucha,
Y hoy apagas la luz de aquella sensación,
Tan espurio como yo.

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